Fraudes bancarios: cómo operan

Por: Ana Laura Maldonado

Durante el primer semestre de 2018, se registraron en México 3.5 millones de reclamaciones por posibles fraudes bancarios, por un monto de 9 mil 231 millones de pesos. De ellos, 59 por ciento corresponde a fraudes cibernéticos, según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

En entrevista para Ombudsman Social, el maestro Abraham Vergara, coordinador de las licenciaturas en Finanzas, Contaduría y Gestión Empresarial de la Universidad Iberoamericana Campus Ciudad de México, habla de las modalidades de fraudes que han tomado ventaja a través de la tecnología:

Vishing telefónico. “Los delincuentes mandan un mensaje telefónico notificándote que hay algunos cargos en tu cuenta y te piden que los identifiques, te dirigen a un portal falso y, a través de él, obtienen todos los datos y tú pierdes el control de tu información privada”.

Smishing. “Son estafas a través de mensajes SMS en donde se le solicitan al usuario de banca móvil sus datos confidenciales, o piden que llame a algún número telefónico o que tenga acceso a alguna página web y, en ese momento, se roban la información para hacer uso de las cuentas”.

El catedrático señala que la diferencia entre vishing y smishing es que, en el primero, notifican sobre cargos irregulares en la cuenta, mientras que, en el segundo, buscan comprobar datos, pero la finalidad de los dos es la misma: acceder a la información confidencial.

Descarga de aplicación. “El delincuente baja la aplicación móvil del banco e ingresa datos confidenciales que de alguna forma obtuvo, desafortunadamente, casi siempre por medio de empleados bancarios coludidos, y hacen el fraude, que es el robo de dinero”.

Phishing. “A través de engaños, los ciberdelincuentes consiguen que se les revele la información confidencial: contraseñas, datos de tarjeta d crédito, seguridad social y todos los números de cuentas bancarias. No van por una sola cuenta, sino por todo lo que tengas. Hacen contacto por medio de una llamada o por un correo electrónico que aparentemente es del banco, pero lleva a un portal simulado que se ve como si fuera real”.

 

Las tradicionales

A pesar de que las modalidades de fraude por medios electrónicos son las más frecuentes, Vergara sugiere no descuidarse ante las “tradicionales”, que siguen siendo muy comunes. Estas son:

Pérdida o robo de tarjeta. Ya sea que el usuario la haya extraviado o se la hayan quitado en un robo, la tarjeta queda a disposición de un delincuente, quien hace mal uso de ella. “En el primer caso, un error común es que la gente piense que está en su casa y ni siquiera la reporte”, comenta.

Robo de datos. “Generalmente con el pretexto de una compra, te sacan los datos de la tarjeta, incluidos los tres dígitos de la parte de atrás, y después alguien los utiliza para hacer compras en línea”.

Skimming. “Duplican, no toda la tarjeta, sino la banda magnética, y la pueden utilizar en donde sea y como sea”.

Robo de tarjeta antes de que llegue al titular. A través de documentación falsa, se desvía la entrega a otro domicilio, alguien más la firma y la usa.

Cambio de identidad en tarjetas: “Se da en dos modalidades. La primera, conocida como Fraude de uso, delito que se produce a través del robo de estados de cuenta, con los que después se abre una cuenta bancaria alterna, generalmente de tarjeta de crédito, a nombre de la víctima y a ella le cargan todos los gastos.

“La segunda es la Toma de posesión de la cuenta, en la que el estafador utiliza los datos personales de la víctima para solicitar al banco que dirija pagos hacia otra parte, por ejemplo, si le depositan la nómina, en lugar de que le llegue a ella, la redirigirán a otro lado”.

 

Qué hacer

Las recomendaciones de nuestro experto son:

  1. Ante un indicio de correo electrónico o mensaje, llamar al banco o acudir a sucursal para corroborar la autenticidad antes de entrar a cualquier página o aplicación.
  2. Guardar las claves bancarias en un lugar seguro, no en el celular.
  3. No usar la misma clave para todo.
  4. No tomar con ligereza ninguno de estos delitos, pues hablar de ellos con nuestra institución bancaria ayudará a que esta refuerce la seguridad en los ámbitos que le competen.
  5. Denunciar ante la Condusef o autoridades penales, pues es la manera en que, como usuarios de la banca, podemos ayudar a atacar estos delitos.

 

Foto: Cortesía Prensa Ibero.

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